Mirar de nuevo lo que hemos ido desechando
Querid@s y Respetad@s Colegas:
Al opinar en la tercera publicación sugerí mirar la ausencia de registro que el sector pasivo soporta por parte de los sindicatos que no asumen sus necesidades a la hora de las negociaciones, a pesar de hacer gala de nutridas movilizaciones, cuando se reparten los recursos predomina un inmediatismo desaprensivo, dejando de lado el tiempo jubilatorio como un borroso futuro incierto. Ese abandono concurre a la inmovilidad del sector y su estancamiento, presa de convocatorias en las que queda envuelto por las fuerzas que están disputándose el escenario del poder económico – político.
Pareciera que el miedo como mecanismo movilizador, aplicado en la Carta que nos enviara el ejecutivo provincial, se dispara frente a amenazas que lo dibujan como aspirante a nuestros votos. Así l@s jubilad@s de Córdoba somos invitad@s a un “Partido de la Previsión Social, de Jubilados Aportantes”.
Qué nos agita: – ¿tal vez el pánico a ser equiparados con l@s Jubilad@s como Amas de Casa?;
-¿miedo a no alcanzar a acumular el patrimonio pensado, con el resultado de innumerables juicios a la Caja o al ANSES? ;
– ¿o mucho peor: que los recursos de ANSES se inviertan en políticas sociales que benefician a los que están, hace ya tiempo fuera, excluidos, sin acceso?
¿Esos que no trabajan ni estudian?¿Que antes eran “recurrentes” de los Servicios Sociales, y ahora son “reclusos” de los Servicios Penitenciarios?
Se advierte un escenario mundial en donde predominan las representaciones negativas de la vejez y el envejecimiento, las que constituyen una discriminación que trasciende a todas las culturas.
La bibliografía revisada señala que, en general las representaciones positivas de los adultos mayores son escasas, salvo excepciones, como un estudio hecho en China (Tan, Zhang & Fan; 2004), el cual revela que los jóvenes de ese país tienen actitudes positivas o neutrales hacia la vejez.
En un estudio antropológico respecto de los Adultos Mayores Mapuches, y en relación al ítem conversación, que fue el que presentó Oyarce, plantea que en éstos, la actitud de comunicación se observa más contemplativa que expresiva, a medida que el adulto envejece.
Erickson coincide en plantear que la conversación en la etnia mapuche se vuelve contemplativa más que comunicativa. Siendo una cultura transmitida oralmente, el valor del relato para el funcionamiento de los mecanismos de conservación de identidad es trascendente y las pérdidas son significativas.
En términos generales las sociedades agrícolas establecen jerarquías en relación a quienes estaban antes y quienes después. Así se mide y valora el tiempo y el envejecimiento., siendo la longevidad signo de poder.(ver Darcy Ribeiro, “Las Américas y la Civilización”, Bs. As.,1985 Centro Editor de América Latina.)
Habrá que retroceder?, mirar de nuevo lo que hemos ido desechando? Tal vez sea todavía recuperable, para juntarnos hacia mejores caminos.
Salud.
Viola Albanesi.
