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Del impacto mediático a la racionalidad sanitaria

hospital ninos cbaPor:  Iván Ase / Nuestro sistema de salud provincial sufre una enorme cantidad de inconvenientes. Lograr que funcione bien requiere menos espectacularidad en los anuncios, pero más racionalidad y participación.

Los gobiernos de José Manuel de la Sota han sido criticados habitualmente, desde distintos sectores de la sociedad, por sostener un estilo de gestión en el que se priorizan políticas o programas de alto impacto y notable visibilidad pública.

Son “decisiones marketineras”, se suele afirmar, que le permiten al gobernador provincial tener la iniciativa en el proceso de construcción de la agenda mediático-política de Córdoba, pero que suelen diluirse en el tiempo sin mostrar capacidad de resolver los problemas estructurales o de largo plazo que aquejan a nuestra provincia.

Tal vez un ejemplo paradigmático de esta lógica política ha sido la puesta en marcha este verano del “Carnaval de los Cuartetos”. Sin medir costos económicos de corto plazo ni pudiendo mostrar certezas sobre sus efectos benéficos en el largo plazo para la provincia, el gobernador logró su objetivo de adquirir centralidad mediática local y nacional durante varios días.

A la luz de los anuncios realizados por el gobernador durante su discurso de apertura del año legislativo, analizamos aquí la forma en que esta lógica política está impregnando, también, las decisiones de política sanitaria y el modo de evaluar sus resultados.

El gobernador señaló: “Somos el Gobierno que más ha invertido en salud pública”. Justificó esta afirmación con un listado de obras realizadas por la Provincia durante los 13 años de gestión del actual partido gobernante y otro de obras por realizar en los próximos tres.

Además de que del citado listado se desprende que durante ese período el Gobierno provincial tiene un promedio de 1,8 obras de significación por año de gestión en el sector salud (promedio notablemente bajo en relación con el tamaño del área), es llamativo que, durante el discurso, no haya podido encontrar un solo indicador que permita poner en evidencia la mejora del sistema de salud pública provincial tanto en el plano de sus resultados y procesos como en el de la calidad de sus servicios. Simplemente se equiparan “obras realizadas” con la idea de un sistema de salud exitoso.

Prioridades. Nadie puede poner en duda la importancia de construir nuevas o refaccionar viejas instituciones sanitarias. Pero un sistema de salud no se evalúa sólo “por sus metros cuadrados construidos” aunque estos sean su aspecto más visible. Sólo basta recordar que nuestra provincia sigue teniendo una tasa de dos dígitos en materia de mortalidad infantil.

Esta misma lógica se expresa en el rimbombante anuncio de que los 16 centros de primer nivel de atención de gestión provincial localizados en barrios de la ciudad de Córdoba comenzarán a atender las 24 horas del día. Nuevamente, la búsqueda de espectacularidad en un anuncio opaca la posibilidad de discutir su racionalidad sanitaria.

Al menos en este punto, deberíamos preguntarnos: ¿es este tipo de decisiones lo que está necesitando el sistema de salud de la ciudad Capital para resolver sus problemas? ¿Sobre la base de qué diagnóstico? ¿Por qué debería funcionar en forma adecuada ahora lo que ya fracasó durante la gestión de Germán Kammerath?

Pero en caso de que fuera necesario restablecer una medida de este tipo, ¿por qué no se coordinó el esfuerzo con las autoridades municipales, para acordar la localización más adecuada de los centros de 24 horas? ¿Por qué sólo en los barrios en donde casualmente se encuentran los 16 centros provinciales?

Si la Provincia dispone de recursos para fortalecer el primer nivel de atención en la Capital, ¿no sería más conveniente que se asignen luego de un minucioso estudio de necesidades, en lugar de iniciar una carrera entre las autoridades provinciales y municipales para ver quién coloca primero el cartel de “abierto las 24 horas”? ¿No sería más adecuado intentar iniciar esta discusión, aunque se pierda impacto en los anuncios, que repetir el despropósito cometido con el Hospital Florencio Díaz, cuyo destino todavía hoy es incierto?

Nuestro sistema de salud provincial sufre una enorme cantidad de inconvenientes y necesita ser rediscutido. Lograr que funcione de manera adecuada requiere menos espectacularidad en los anuncios, pero más racionalidad y participación en las decisiones.

Instrumentar mecanismos de coordinación interjurisdiccional adecuados, planificar las inversiones evitando la superposición y el despilfarro, crear incentivos financieros y no financieros por resultados destinados a los gobiernos locales, capacitar y reconvertir el recurso humano, abrir espacios de participación y control ciudadano, mejorar las condiciones de trabajo, eficientizar y transparentar los instrumentos de gestión administrativa y presupuestaria, construir bases de datos con información epidemiológica que mejore el proceso decisorio en el sector son, entre otras, algunas de las tareas que deben desarrollarse para lograr que nuestro sistema de salud mejore sus niveles de accesibilidad, equidad, eficiencia y transparencia; es decir, de garantía del derecho a la salud.

Muchas de estas acciones aparecen como “invisibles” y poco rentables electoralmente, pero son imprescindibles si queremos superar los problemas crónicos que padece nuestro sistema y mejorar sus parámetros de calidad.

Sin desconocer la importancia que el corto plazo tiene para todo proyecto político que pretenda perdurar en el tiempo, las actuales autoridades sanitarias deberían animarse a iniciar un camino de reformas de largo alcance, acudiendo al debate y a la construcción de los consensos que le asegurarían, al mismo, sostenibilidad intertemporal. Sabiendo, también, que serán los iniciadores de un camino cuyos resultados recién podrán ser usufructuados en el mediano y largo plazo.

De lo contrario, corremos el riesgo de que los problemas del sector salud se eternicen, de que los indicadores sanitarios se mantengan de manera indefinida por encima de nuestras potencialidades y de que un día nuestro sector salud se llene de carteles con luces de neón anunciando la llegada del “Carnaval de la salud”.

*Magíster en Administración Pública.

Un comentario en «Del impacto mediático a la racionalidad sanitaria»

  • Esta nota es precisa y clara. Toca aspectos centrales de la problemática actual del sistema de salud en nuestra provincia.
    Felicito a su autor,subreayando las acciones superadoras citadas, para su difusión.
    Desde la probable mirada de un político en su carrera por alcanzar y concentrar poder en su persona no parecen espectables las acciones de coordinación entre ámbitos en disputa por ganar. Tampoco parece medirse el precio o costo que pagará la propia población cuyo gobernante corre la carrera electoral en Córdoba. Nos correponderá levantar las propuestas de I.A. y volverlas exigencias para que sean atendidas.

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