Algunas reflexiones sobre la intervención profesional en contexto de emergencia sanitaria

Algunas reflexiones sobre la intervención profesional en contexto de emergencia sanitaria

La situación actual de emergencia sanitaria (por pandemia COVID-19) de público conocimiento, viene implicando una reorganización cotidiana de la sociedad en general y de los servicios de salud en particular.

Como trabajadoras sociales que prestamos funciones en diferentes instituciones sanitarias de la ciudad de Córdoba, comenzamos a repreguntarnos por nuestros lugares como profesionales y trabajadoras de la salud en contextos de emergencia como el que atravesamos.

Compartimos entonces un punteo incipiente de preguntas, preocupaciones e ideas que esperamos se sumen a un proceso de diálogos y debates que creemos debemos darnos como colectivo profesional en estos tiempos.

  1. Retomamos a fin de posicionarnos que como Trabajadoras Sociales el enfoque de derechos es nuestro marco de intervención, en cualquier contexto o situación que nos demande. Al respecto, el art. 4to. De la Ley Federal de Trabajo Social N° 27072 establece que “…Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social…”
  2. Es importante considerar que la OMS ha definido como población vulnerable del COVID-19 a adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Como sabemos que las condiciones de quienes se enferman no son las mismas en una sociedad desigual es que consideramos importante incorporar para el análisis y abordaje de las situaciones (y la generación de respuestas desde el Estado y las instituciones de la sociedad civil organizada) a los determinantes sociales que influyen en quien se enferma, cómo atraviesan enfermedades y las condiciones materiales y simbólicas en la que podrán desarrollar las prácticas de cuidado.
  3. Reconocer nuestra responsabilidad ética y política en la divulgación de información; basadas en fuentes científicas para brindar información confiable en el marco de la función educativa que nos compete. En ese sentido acudir a páginas del Ministerio de Salud de la Provincia como de la Nación (https://www.argentina.gob.ar/salud/coronavirus-COVID-19), o de la OMS creemos que es lo ideal, al igual que los comunicados de instituciones reconocidas en relación –por ejemplo- a las modalidades de atención. Es iatrogénico difundir mensajes que no tengan base científica, ni fuente confiable comprobada, ya que generan sobreinformación, confusión, alarma, temor en la población, del mismo modo que sucede con nosotras y las/os profesionales de los equipos frente al bombardeo informativo.
  4. En cuanto a las colegas que trabajamos en el campo de salud en las diferentes jurisdicciones del subsistema público: Si bien cada intervención se configurará de manera situada a las características de los niveles de atención, de la institución y de los territorios, es importante reconocer que los altos niveles de contagio exigen un abordaje del sistema sanitario enfocado en el cuadro clínico, detección y tratamiento de la enfermedad y medidas que tiendan a la disminución de su diseminación.

No obstante, creemos importante desde el Trabajo Social revisar nuestros aportes disciplinarios como parte de los equipos de salud, que varían y se redefinen en los diferentes momentos/fases de la emergencia sanitaria, y en ese sentido creemos que podemos aportar en poner en agenda y desarrollar desde el ejercicio profesional la necesidad de abordar los recursos materiales y simbólicos que la población necesitará para atravesar la situación de enfermedad y generar los cuidados necesarios. Los procesos de contención a los familiares seguramente aparecerán como una de las funciones a desarrollar, incorporando marcos teóricos que permitan realizar lecturas complejas de los procesos salud-enfermedad-atención, como lo es el enfoque interseccional.

Otro aporte clave aquí será planificar dimensiones que necesitamos relevar para nuestros diagnósticos (y los diagnósticos institucionales), redes sociales, comunitarias, mapeo de recursos y posibles estrategias para quienes atraviesan ese proceso. Generar en las comunidades mapas georeferenciales, tener información actualización y articulación con los comités o áreas de epidemiológica, información clara y correcta/fidedigna a la población en general.

Es relevante aportar a los procesos de fortalecimiento territorial y familiar desde APS. Trabajar en las acciones de asistencia y prevención para la población en general y quienes poseen mayores impactos en su salud. En otros niveles de atención de mayor complejidad visualizarnos para nuestro accionar en los protocolos de atención en lo que se refiere principalmente a los abordajes de situaciones individuales, familiares que posean obstáculos o que deban generarse estrategias de fortalecimiento o generación en relación a las prácticas de cuidado para su externación. En este aspecto las articulaciones con áreas de desarrollo social y territorial, para garantizar acogimiento adecuado para las personas con dificultades materiales y simbólicas, serán aportes disciplinarios necesarios.

Asimismo, en el contexto institucional, podemos hacer un aporte sustancial a los procesos de organización y re-organización de los servicios, coordinación de las instituciones y procesos de articulación interinstitucional, interjurisdiccional e intersectorial de las políticas públicas.

Asimismo, en momentos en que se extreman las medidas de cuidado, los límites disciplinarios deben flexibilizarse y asumir tareas de colaboración que resulten necesarias para enfrentar situaciones de emergencia. Siempre en el marco de intervenciones interdisciplinarias y definiciones conjuntas con los equipos de los que somos parte, ya que nuestra Ley Federal de TS contempla dentro de nuestras obligaciones, la de “prestar la colaboración que le sea requerida por las autoridades sanitarias en caso de epidemias, desastres u otras emergencias” (Art. 11, inc. d.)

Finalmente, visibilizar que existen otras problemáticas sociales que abordamos cotidianamente, que pueden complejizarse y recrudecerse en situaciones de cuarentena obligatoria, es el caso de las violencias. Deberemos aquí pensar en conjunto estrategias que acompañen las situaciones particulares sin poner en riesgo la salud de la población.

  1. En relación con lo expuesto. sostenemos que en ámbitos administrativos del Estado en los que tenemos presencia profesional, sería importante solicitar guardias mínimas para dar respuestas que puedan surgir en diversas áreas de salud y desarrollo social, que prioricen la situación de epidemia para el abordaje de situaciones e incidir para que se planifiquen los recursos que se pueden ofrecer desde las políticas públicas en las que realizamos nuestras intervenciones. Institucionalizar respuestas que posibiliten acercar recursos desde la emergencia, y no instalar procesos de burocratización que dilaten respuestas.

Asimismo, tener en cuenta que atravesaremos periodos en que el “distanciamiento social” como lo denominan es clave por lo que se sugiere se piensen estrategias y propongan a las instituciones reprogramar / posponer trámites y gestiones que periódicamente deba realizar personas para mantener un recurso.

  1. Desde todos los ámbitos laborales es necesaria la generación de estrategias que posibiliten la protección de la población más vulnerable (adultos mayores y personas que atraviesan enfermedades crónicas), y hacer saber a los organismos correspondientes si hubiera desprotección por parte de las políticas públicas.
  2. Por otra parte, y en el marco ahora de nuestros cuidados personales, creemos importante contar con los elementos de bioseguridad para las intervenciones basadas en recomendaciones de la OMS/Ministerio de salud en las situaciones que se sugieren. Si no se aseguran esos elementos, no son posibles las intervenciones para cuidado de profesionales y de la población en general, por los contagios que puedan suscitar. Nuestros jefes inmediatos (de servicio y disciplinarios), colegio de profesionales y gremio son los espacios a los que debemos recurrir frente a situaciones que pongan en riesgo nuestra salud.
  3. Las condiciones laborales de precariedad en la que nos encontramos gran parte de las trabajadoras son otro tema a incorporar en el marco de las diversas aristas de análisis a las que nos convoca el contexto de emergencia actual, que creemos fundamental recuperar pero que a la vez no nos exime de las responsabilidades éticas de nuestro ejercicio profesional.
  4. Finalmente, nos queda pendiente un debate en torno a las formas de organización de nuestra sociedad: las lógicas que imprime el neoliberalismo a nivel global, y las implicancias de ese reparto para nuestros países y en los procesos de salud-enfermedad-atención; reivindicando más que nunca el lugar central del Estado en el cuidado de las personas.

Agradecemos el desinteresado aporte de las colegas: Bertona, María Celeste, García Elletore, Paola y Nin, Cintia, quienes sistematizaron los aportes de diversas colegas y redactaron el documento que compartimos a modo de socialización de estrategias locales ante la pandemia de COVID-19.

Invitamos al colectivo profesional a continuar ofreciendo sus aportes para difundir desde este espacio institucional, con la convicción que desde nuestras prácticas, reflexiones y aportes teóricos, propendemos al crecimiento de nuestra profesión y favorecemos el cumplimiento de nuestro rol en esta emergencia.


ACERCANOS TU APORTE

Reflexiones en tiempos de cuarentena

Invitamos al colectivo profesional a reflexionar sobre nuestro rol en esta pandemia desde cada espacio / campo laboral.

Si tenes material de producción propia para compartir, envianos tú aporte al mail: cpsscordoba@gmail.com

– Todos los días iremos compartiendo por nuestras redes el material aportado –


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