{"id":4144,"date":"2015-07-21T03:26:54","date_gmt":"2015-07-21T03:26:54","guid":{"rendered":"http:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/?p=4144"},"modified":"2015-07-23T03:40:15","modified_gmt":"2015-07-23T03:40:15","slug":"marx-y-el-desarrollo-capitalista-en-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/?p=4144","title":{"rendered":"Marx y el desarrollo capitalista en Argentina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><b> Por: Norberto Alay\u00f3n*<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p>El 25 de julio de 1867, en Londres, el alem\u00e1n Carlos Marx escribi\u00f3 el Pr\u00f3logo a la primera edici\u00f3n de su obra \u201cEl Capital \u2013 Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica &#8211; Tomo I\u201d (Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico DF, 1987, Vig\u00e9sima reimpresi\u00f3n).<\/p>\n<p>Advirti\u00f3 que \u201cAll\u00ed donde en nuestro pa\u00eds la producci\u00f3n capitalista se halla ya plenamente aclimatada, por ejemplo en las verdaderas f\u00e1bricas, la realidad alemana es <i>mucho peor<\/i> (sic) todav\u00eda que la inglesa, pues falta el contrapeso de las leyes fabriles. En todos los dem\u00e1s campos, nuestro pa\u00eds, como el resto del occidente de la Europa continental, no s\u00f3lo padece los males que entra\u00f1a el desarrollo de la producci\u00f3n capitalista, sino tambi\u00e9n los que supone su falta de desarrollo. Junto a las miserias modernas, nos agobia toda una serie de miserias heredadas, fruto de la supervivencia de tipos de producci\u00f3n antiqu\u00edsimos y ya caducos, con todo su s\u00e9quito de relaciones pol\u00edticas y sociales <i>anacr\u00f3nicas<\/i> (sic). No s\u00f3lo nos atormentan los vivos, sino tambi\u00e9n los muertos. <i>Le mort saisit le vif!<\/i> (sic)\u201d. <!--more--><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marx reconoce, aunque sin defender al capitalismo por supuesto, que exist\u00eda un doble y simult\u00e1neo sufrimiento: por la presencia del capitalismo y tambi\u00e9n por la falta de desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>Cien a\u00f1os despu\u00e9s, el destacado dirigente de la izquierda nacional en Argentina Jorge Enea Spilimbergo argument\u00f3 que \u201cnuestro capitalismo, fundado en la estancia y no en la f\u00e1brica, es un capitalismo del atraso, colonial, desprovisto de estructura y de t\u00e9cnica capitalistas\u201d (\u201cEl socialismo en la Argentina\u201d, Ediciones Octubre). Agregando que \u201cla oligarqu\u00eda terrateniente, pese a ser una clase capitalista, se yergue como obst\u00e1culo formidable opuesto al desarrollo capitalista, es decir al proceso de acumulaci\u00f3n de las fuerzas productivas\u201d.<\/p>\n<p>Para la misma \u00e9poca en Argentina, Jos\u00e9 Luis Madariaga (\u201cIntroducci\u00f3n al socialismo\u201d, Ediciones Octubre) refiri\u00e9ndose a la oligarqu\u00eda, afirmaba que \u201ces una clase <i>capitalista<\/i> (sic) que se funda en la explotaci\u00f3n del proletariado rural. Pero la fuente de sus ganancias no es la plusval\u00eda, sino la <i>renta diferencial<\/i> (sic). La propiedad privada sobre la tierra, bajo el capitalismo, permite al terrateniente embolsarse una renta, que deriva de su monopolio sobre la tierra. Esa renta es diferencial cuando la fertilidad de la tierra permite producir a costos m\u00e1s bajos que los costos promedio de todas las tierras en producci\u00f3n. Como los precios de los productos agropecuarios se fijan en el mercado mundial, en su determinaci\u00f3n entran tierras menos f\u00e9rtiles. La oligarqu\u00eda argentina, por la gran fertilidad de las tierras pampeanas, pudo embolsarse una enorme renta diferencial. As\u00ed, no ten\u00eda inter\u00e9s en reinvertir sus beneficios en el proceso productivo. Malgast\u00f3 esa renta en consumos improductivos y de lujo, que importaba de Europa. Al rev\u00e9s de la oligarqu\u00eda, la burgues\u00eda tiende a la ampliaci\u00f3n del mercado interno y la acumulaci\u00f3n de la plusval\u00eda. La oligarqu\u00eda es librecambista, enemiga del proteccionismo industrial y, por eso, enemiga del desarrollo de un capitalismo industrial aut\u00f3nomo\u201d.<\/p>\n<p>Spilimbergo, en su texto, agreg\u00f3 que \u201cpor cobarde, capituladora y est\u00e9ril que haya sido, y seguramente ser\u00e1, la pol\u00edtica de la burgues\u00eda argentina, hay una contradicci\u00f3n insoslayable entre la <i>ley de la acumulaci\u00f3n burguesa y del mercado interno<\/i> (sic), por un lado, y la <i>ley de consumo de la renta<\/i> (sic), por el otro\u201d. Rematando que \u201ces la frustraci\u00f3n de un desarrollo capitalista y no la pl\u00e9tora de capitalismo, el origen de la crisis argentina\u201d.<\/p>\n<p>Como vemos, el car\u00e1cter parasitario y ocioso de nuestra tradicional oligarqu\u00eda, que se constituy\u00f3 como una suerte de \u201cclase capitalista no burguesa\u201d, obstaculiz\u00f3 el desarrollo industrial del pa\u00eds, manteniendo en muchos casos relaciones de tipo cuasi feudal. La enorme riqueza, obtenida por las grandes extensiones de campos y por la renta diferencial de la tierra, condujo a estos sectores a evidenciar un comportamiento exento de \u201cdinamismo burgu\u00e9s\u201d y antiindustrialista. Con semejantes ganancias, los terratenientes no estaban interesados en reinvertir sus beneficios.<\/p>\n<p>Tal vez, de este origen \u201cnaturalmente perezoso\u201d de la oligarqu\u00eda, nuestras burgues\u00edas nacionales hayan encontrado una suerte de modelo productivo a imitar, ligado a la b\u00fasqueda de ganancias desmedidas, con un m\u00ednimo de riesgo e inversi\u00f3n o bien aprovechando protecciones, prebendas, abusos y saqueos sobre el Estado para que respaldara sus intereses privados, por sobre el bienestar del conjunto de la sociedad. Con frecuencia, esta violaci\u00f3n de la esencia misma del funcionamiento capitalista, ligada a la inversi\u00f3n y al riesgo, constituye una conducta irredimible: quieren ganar fortunas -y adem\u00e1s en el menor tiempo posible- sin correr pr\u00e1cticamente ning\u00fan tipo de riesgos.<\/p>\n<p>En Argentina, en el 2015 y en el contexto de un capitalismo dependiente, permanece vigente la tensi\u00f3n entre las propuestas de cierto desarrollo s\u00f3lo para algunos, con exclusi\u00f3n y pobreza para muchos y, por otro lado, las propuestas de mayor inclusi\u00f3n y redistribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa de la riqueza, conjuntamente con la superaci\u00f3n de niveles de atraso, incompatibles con la necesaria consolidaci\u00f3n de un pa\u00eds desarrollado.<\/p>\n<p>Potenciar la industrializaci\u00f3n; mejorar la insuficiente infraestructura; multiplicar las obras p\u00fablicas; rescatar el control y explotaci\u00f3n de los recursos naturales; administrar con sentido nacional los servicios estrat\u00e9gicos de transporte, comunicaci\u00f3n, vivienda, educaci\u00f3n, salud; fortalecer el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico; entre otros, constituyen desaf\u00edos insoslayables en la perspectiva de avanzar en el intento de recuperaci\u00f3n de mayor soberan\u00eda, de mayor independencia y de mayor igualdad.<\/p>\n<p>Claro que a las conservadoras concepciones que hist\u00f3ricamente bregaron por el bienestar s\u00f3lo de algunos pocos y, en espejo opuesto, por el malestar de muchos otros, se les adicion\u00f3 el fundamentalismo neoliberal de los 90 que arras\u00f3 escandalosamente con bienes y derechos conquistados con el esfuerzo y la lucha de las generaciones precedentes. Como agudamente describe el soci\u00f3logo portugu\u00e9s Boaventura de Sousa Santos \u201cel neoliberalismo, basado en el capital financiero, es la versi\u00f3n m\u00e1s antisocial del capitalismo\u201d.<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo brasile\u00f1o Emir Sader destaca que \u201cEl neoliberalismo buscaba destruir la imagen del Estado -especialmente en sus aspectos reguladores de la actividad econ\u00f3mica, de propietario de empresas, de garante de derechos sociales, entre otros- para reducirlo a un m\u00ednimo, colocando en su lugar la centralidad del mercado\u201d. Y enfatiza que \u201cEl Estado, refundado o reorganizado alrededor de la esfera p\u00fablica, es un agente indispensable para la superaci\u00f3n de los procesos de mercantilizaci\u00f3n diseminados por la sociedad\u201d.<\/p>\n<p>Despliega -asimismo- Sader, la idea de que \u201cDemocratizar nuestras sociedades es desmercantilizarlas, es transferir de la esfera mercantil hacia la esfera p\u00fablica, la educaci\u00f3n, la salud, la cultura, el transporte, la habitaci\u00f3n; es rescatar como derechos lo que el neoliberalismo impuso como mercanc\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En el mes de noviembre de 2014 se llev\u00f3 a cabo, en Buenos Aires, un encuentro organizado por un denominado Foro de Convergencia Empresarial. En ese evento, en el que participaron los directivos de las principales compa\u00f1\u00edas del pa\u00eds, intervino el representante de la importante empresa argentina Techint (que tiene fijado su domicilio en Luxemburgo), la cual presidida por el \u00edtalo-argentino Paolo Rocca se dedica especialmente a la fabricaci\u00f3n de ca\u00f1os sin costura, destinados a la industria petrolera.<\/p>\n<p>Con brutal sinceridad, el representante del Grupo Techint expres\u00f3 que \u201cEl mercado le va a ganar al Estado\u201d. Fant\u00e1stica convicci\u00f3n que pone en evidencia el posicionamiento ideol\u00f3gico-pol\u00edtico de este tipo de empresarios que, a la par de lucrar con el Estado, simult\u00e1neamente se proponen debilitar y \u201cderrotar\u201d al Estado, si \u00e9ste no se somete de manera d\u00f3cil y c\u00f3mplice para garantizarles sus enormes ganancias.<\/p>\n<p>Seguramente, estos empresarios tendr\u00e1n a\u00f1oranzas de otros per\u00edodos, de otros gobiernos y de otros funcionarios que serv\u00edan m\u00e1s puntualmente a los intereses de las empresas \u201cargentinas\u201d. Deben extra\u00f1ar al Dr. Juan Alemann, quien fue secretario de Hacienda del dictador militar Jorge Rafael Videla y del dictador civil Jos\u00e9 Alfredo Mart\u00ednez de Hoz, cuando afirmaba con convicci\u00f3n que \u201c\u2026 en definitiva, el Estado es el socio oculto de todas las empresas privadas\u201d. En algunos momentos de la historia, el Estado opera como el \u201csocio oculto\u201d de las empresas privadas y en otros como el \u201csocio desfachatado\u201d que ya no necesita disimular, momentos en los cuales los sectores del gran capital despliegan obscenamente sus enormes privilegios, con toda soberbia y hasta como si se tratara de un hecho \u201cl\u00f3gico y normal\u201d. Muchos empresarios \u201cnacionales\u201d se enriquecieron de manera exponencial e inimaginable con los negocios que encararon con el Estado o con la protecci\u00f3n del Estado, especialmente durante la dictadura c\u00edvico-militar y luego con el menemismo.<\/p>\n<p>Estos sectores no soportan la existencia de un Estado que tienda siquiera a regular los intereses no id\u00e9nticos entre el capital y el trabajo. Quieren un Estado que s\u00f3lo exprese y defienda sus intereses, al cual puedan condicionar y hasta conducir para imponer con impudicia las reglas y los intereses del mercado. De ah\u00ed se desprende su desmedido y sistem\u00e1tico af\u00e1n de debilitar a todo aquel Estado que intente ponerle l\u00edmites a su voracidad. En definitiva, el resultado que buscan ser\u00eda: cuanto menos Estado, m\u00e1s mercado.<\/p>\n<p>Certeramente, Sousa Santos afirma que \u201cEl Estado es un animal extra\u00f1o, mitad \u00e1ngel y mitad monstruo, pero, sin \u00e9l, muchos otros monstruos andar\u00edan sueltos, insaciables, a la caza de \u00e1ngeles indefensos. Mejor Estado, siempre; menos Estado, nunca\u201d.<\/p>\n<p>Muchas de las cr\u00edticas despiadadas a la presencia fuerte y extendida del accionar del Estado y que propagandizan las eventuales bondades de un \u201cEstado m\u00ednimo\u201d, apuntan -el\u00edptica o abiertamente- hacia la transformaci\u00f3n del Estado y su desmantelamiento como garante del bienestar general, tal como debe ser una de sus funciones b\u00e1sicas. Si est\u00e1 \u201causente\u201d o defecciona el Estado como equilibrador de los intereses de los distintos sectores, la cruel y voraz l\u00f3gica del mercado se impondr\u00e1 muy f\u00e1cilmente, sin que nada, ni nadie pueda controlarla o atenuarla.<\/p>\n<p>En rigor, los Estados nunca est\u00e1n \u201causentes\u201d. Por presencia o por \u201causencia\u201d, los Estados siempre est\u00e1n presentes. En el auge del neoliberalismo, nuestros Estados no se \u201cachicaron\u201d; lo que aconteci\u00f3 es que redefinieron sus objetivos y su presencia activa se direccion\u00f3 abiertamente hacia la defensa de los intereses de los sectores de mayor concentraci\u00f3n y poder econ\u00f3mico. Era cierto aquello de que detr\u00e1s de la propuesta de los Estados \u201cm\u00ednimos\u201d, estaba la ambici\u00f3n de que se transformaran en Estados m\u00e1ximos\u2026pero del capital, vulnerando la noci\u00f3n de bienestar general y erosionando imp\u00fadicamente los principios de equidad y solidaridad. En id\u00e9ntico sentido operaba aquella perversa promesa, impulsada exitosamente por la dictadura y luego por el menemismo, de que \u201cachicar el Estado es agrandar la naci\u00f3n\u201d.<b>\u00a0\u00a0 <\/b><\/p>\n<p>Capital y trabajo son los factores esenciales en la generaci\u00f3n de riqueza. Ambos debieran ser considerados y valorados como sim\u00e9tricos e igualables, en la perspectiva de la vigencia de relaciones humanas que dignifiquen la vida social y la existencia de sociedades verdaderamente democr\u00e1ticas en pos de un mundo sustentable para todos.<\/p>\n<p>Es sabido que la l\u00f3gica y la \u201cracionalidad\u201d del capitalismo se centra irreductiblemente en la b\u00fasqueda denodada del lucro y la acumulaci\u00f3n, sobre la base de la expoliaci\u00f3n de la productividad del trabajo de otros. Si la acumulaci\u00f3n por parte de un sector social se basa en la apropiaci\u00f3n diferenciada de la riqueza y en una distribuci\u00f3n desigual, la construcci\u00f3n y cristalizaci\u00f3n de sectores ricos y pobres se transforma en algo \u201cnatural\u201d, inherente a las propias caracter\u00edsticas del modelo de funcionamiento social. De ello se deriva la existencia de sociedades duales, con polos opuestos de alt\u00edsima concentraci\u00f3n de riqueza por un lado y de enorme concentraci\u00f3n de exclusi\u00f3n y pobreza por el otro.<\/p>\n<p>Ante ello, un Estado -con vocaci\u00f3n pol\u00edtica dirigida a proteger el inter\u00e9s nacional y popular- no puede prescindir de regular y supervisar el accionar de los sectores del capital. La pol\u00edtica, en representaci\u00f3n del inter\u00e9s general, debe primar por sobre el comportamiento de las empresas y de los empresarios.<\/p>\n<p>En la actual coyuntura nacional e internacional, se requiere de un Estado que, a\u00fan capitalista aunque perfilando un futuro no capitalista, opere decididamente como garante pleno del inter\u00e9s general de la sociedad, y especialmente de los sectores m\u00e1s vulnerados, por sobre el inter\u00e9s privado de los sectores del capital.<\/p>\n<p>En suma, un Estado que pueda sentar las bases para ir construyendo una democracia s\u00f3lida y vigorosa, con plena inclusi\u00f3n y derechos sociales extendidos, lo cual configurar\u00e1 estrat\u00e9gicamente otro tipo de sociedad, otro tipo de sistema social, que se aleje del capitalismo actual.<\/p>\n<p>Buenos Aires, Julio de 2015.<\/p>\n<p><b>* Profesor Titular Regular \u2013 Facultad de Ciencias Sociales (UBA)<br \/>\n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Norberto Alay\u00f3n* El 25 de julio de 1867, en Londres, el alem\u00e1n Carlos Marx escribi\u00f3 el Pr\u00f3logo a la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,37],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4144"}],"collection":[{"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4144"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4144\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4146,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4144\/revisions\/4146"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4144"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4144"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cpsscba.org\/confluenciasvirtual\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4144"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}