Impacto de la Pandemia en los sujetos con quienes intervenimos

Reflexiones de las profesionales del Equipo Técnico de las Asesorías de Niñez, Juventud, Violencia Familiar y de Género.

Autoras:
-Lic. Laura Almada, Trabajadora Social.
-Lic. Eliana Ferreyra Bettucci, Psicóloga.
-Lic. Andrea Machado, Trabajadora Social.
-Lic. Cecilia Anahí Pegoraro, Psicóloga

“En tiempos de incertidumbre y desesperanza, es imprescindible
Gestar proyectos colectivos, donde planificar la esperanza junto a otros”

– Enrique Pichón Riviére –

Estas reflexiones que a continuación presentaremos son producto de diálogos y de la puesta en común permanente que realizan las profesionales del Equipo Técnico de las Asesorías de Niñez, Juventud, Violencia Familiar y de Género, del Poder Judicial de la Provincia de Córdoba.

– Abril 2020 –

La pandemia irrumpe en nuestra sociedad como un problema de salud, entendiendo ésta como un binomio a resolver salud- enfermedad, coronavirus- vacuna, cual ecuación a dilucidar, entonces comenzamos a ubicarnos en las certezas que podemos vislumbrar a partir de la experiencia previa de la enfermedad en otros países. Supimos así que hay grupos etarios de riesgo, que les niñes son mayormente conductores del virus y que la circulación de la población aumenta el contagio, entonces se logran definir las primeras medidas preventivas: cuidar a los grupos de riesgo y el aislamiento social, obligatorio y preventivo, suspendiendo gran parte de las actividades laborales, culturales, deportivas y educativas junto a la consigna “quédate en casa”.

Así son convocadas, en principio, los saberes científicos encargados de dar respuesta a esta enfermedad, médicos, estadistas, etc., pero van surgiendo otros imponderables y otras voces que comienzan a dar visibilidad a diversas aristas del mismo problema y a producir conocimiento con un claro sentido y compromiso social:
• El concepto “casa” no tiene un sentido uniforme en esta sociedad;
• El acceso a la atención de la salud también es heterogéneo según el sector social, el territorio, entre otros factores;
• Las rutinas de las familias y de los niños dependen del sector social al cual pertenezca;
• Otro aspecto destacable de nuestro contexto nacional es que el aislamiento, ayudas sociales, prohibición de despidos, congelamiento de alquileres, son algunas de las primeras medidas que toma el Poder Ejecutivo Nacional y que pone en discusión la intervención protagónica del estado en materia de políticas públicas para los sectores más vulnerables que, en el escenario actual se amplía a otros sectores de la sociedad, como trabajadores monotributistas, el asalariado, inquilino, etc.

Así mismo la cuarentena irrumpe en la vida cotidiana de las familias, impactando en las actividades productivas de sus miembros, se comienzan a profundizar las desigualdades socio-económicas, las habitacionales, las nutricionales al tiempo, que el “tiempo” en la casa profundiza problemáticas como la violencia intrafamiliar, etc. Como lo expresa Carballeda (2020):

La enfermedad como proceso impacta de manera distinta según el lugar, espacio donde aparece, las características nutricionales, habitacionales, las enfermedades previas, las condiciones de construcción de la cotidianeidad y especialmente la posibilidad de percepción de sentirse enfermo, sano o expuesto a ella en relación a la subjetividad de cada uno y de los condicionamientos sociales y económicos que dialogan inevitablemente con estas cuestiones.

Por cuanto, la complejidad que emerge en el escenario actual nos interpela acerca de las formas en que la política pública ha venido dando respuesta y se torna necesario el aporte de profesionales de las ciencias sociales, desde los diversos lugares institucionales de intervención. En este sentido nuestra intervención en el Equipo Técnico de la Defensa Pública nos encontramos en un momento de revisión crítica acerca de nuestro aporte en este contexto para repensar las estrategias de intervención en este nuevo escenario.

El aislamiento social, preventivo y obligatorio, impuesto por Decreto de Necesidad y Urgencia por el Poder Ejecutivo Nacional, al cual también adhirió nuestra provincia y por ende el TSJ, nos ha generado como equipo una serie de preocupaciones, las cuales venimos poniendo en discusión a través de reuniones virtuales, y que nos parece importante poder compartirlas, ya que es indiscutible que pensar la intervención, formando parte de la Defensa Pública, implica hacerlo de manera colectiva, apelando a las redes formales e informales, y como muchos autores hablan, esto constituye un momento de oportunidad y también de desafíos. Creemos que frente a esta pandemia el mayor desafío es poder repensar las intervenciones de los diferentes actores, aunque para ello se hace imperiosa como premisa fundamental, el “encuentro con el otro” como son los NNyA, privados de su libertad, o aquellos sujetos de sectores populares a quienes, el aislamiento social, preventivo y obligatorio, les impacta de manera singular, y son con quienes intervenimos en nuestra práctica cotidiana desde la Defensa Pública. Aunque es de destacar lx Hoy la pandemia nos exige tener una mirada del contexto, lo que permite readecuar intervenciones y decisiones que no coarten aún más determinados derechos fundamentales como es la libertad. Hoy es imperioso pensar en ese otro con quien intervenimos, preguntándonos y repreguntándonos de manera colectiva, y sumando los aportes de cada disciplina: Cómo impartir justicia sin tener en cuenta la lectura del contexto y los diferentes impactos que está teniendo el COVID-19 en los justiciables, en su vida cotidiana, en lo cultural, social y económico. Cada intervención y cada decisión, implica sin lugar a dudas la reingeniería de los diversos saberes que den luz y fundamento a cada una de las decisiones. Hoy no es un momento de estandarizar decisiones, sino lo contrario de tener en cuenta la singularidad de cada una de las situaciones que se abordan. Hoy no es momento de universalismos, sino de reacomodar intervenciones y decisiones en pos de no vulnerar derechos.

Es por todo ello que, en estos tiempos de aislamiento, mucho hemos leído y escuchado a través de diversos medios de comunicación, acerca del Covid-19, aunque a muchos le resulte difícil pensar esta enfermedad, como menciona Carballeda, como “una enfermedad social, es decir que no puede ser pensada solo desde la medicina, la biología o los efectos psicológicos. De allí lo social la atraviesa totalmente, dándole sentido, heterogeneidad y diferente impacto tanto a nivel singular como territorial”. En esta línea de pensamiento es que nuestras reflexiones, giran en torno al impacto que tiene esta enfermedad en los grupos vulnerables, ya que el aislamiento ha trastocado la cotidianeidad de todes, de manera distinta según el lugar, las características nutricionales, habitacionales, las construcciones de la cotidianeidad y la percepción que tiene cada sujeto respecto de la enfermedad, como mencionaba Carballeda, los miedos que surgen al respecto y las formas de tramitar los mismos. Aunque como sabemos, la preocupación de los sujetos que viven en situación de extrema pobreza, es la satisfacción de las necesidades básicas: la alimentación, el acceso al agua potable, el acceso a cuidados mínimos, como el lavado de manos con agua y jabón, el acceso a salud, frente al surgimiento de síntomas.

A partir de este encuadre es que nuestras inquietudes y reflexiones giran en torno a tres cuestiones centrales: los jóvenes privados de la libertad, el impacto que tiene el aislamiento social, preventivo y obligatorio en las familias tanto en términos sociales como económicos y culturales, a lo que se suma el agravamiento de las situaciones de violencia.

-Jóvenes privados de su libertad, en tanto se encuentran alojados en distintos sectores del Centro Socio-Educativo Complejo Esperanza, muchas veces en condiciones de sobrepoblación, situación que se fue reviendo con el correr del tiempo, por el riesgo que constituye hoy la privación de la libertad, con el agravante que por el aislamiento impuesto, les jóvenes no tienen contacto con la familia, ya que las visitas se suspendieron, a fin de evitar posibles contagios, implementando la llamada telefónica como alternativa de vinculación con el afuera. Actualmente les jóvenes tienen derecho a cuatro llamadas telefónica con su familia. En este sentido, es dable mencionar que Joseph Murray (2005) considera que “la pérdida de contacto con el mundo exterior es considerado el aspecto más doloroso de la reclusión y tiene como corolario el deterioro paulatino de las relaciones sociales y familiares que la persona mantenía antes de su encarcelamiento”, a lo que agregamos como dice Alicia Stolkiner, psicóloga, especialista en Salud Pública con orientación en Salud Mental “cuan costoso es el aislamiento y por ende, qué falacia está contenida en la idea de que encerrar una persona puede ser componente para su bienestar subjetivo” (Stolkiner, 2020) a lo que se agrega un factor, ya mencionado anteriormente y que el aislamiento repercutió de manera significativa en la vida cotidiana, al respecto, Stolkiner, marca la diferencia entre vivir el aislamiento en condiciones podríamos decir óptimas, como lo hace mucha gente, y el aislamiento vivido desde una institución de encierro, donde es esta última, la que marca la rutina diaria, donde son otros los tiempos y los lugares, donde se juegan los deseos y las angustias.

Respecto a la privación de la libertad de adolescentes/jóvenes, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)1, insta a los Estados a reducir la sobrepoblación en los centros de detención como una medida de contención de la pandemia, considerando además que la privación de la libertad hoy, constituye un mayor riesgo ante el avance del COVID-19, para aquellas personas que conforman grupos de riesgo. Al tiempo, que se ha pronunciado también respecto a la importancia que les jóvenes en situación de encierro, tienen derecho a recibir un trato humano con irrestricto respeto a su dignidad inherente, a sus derechos fundamentales, como la vida y la integridad personal.

Por otro lado, el Comité de Derechos del Niño, hace un llamado a los Estados, para proteger los derechos de los niños, considerando en el Punto 8: “Liberar a los niños de todas formas de detención o encierro, siempre que sea posible”, de lo contrario proporcionar medios para mantener contacto con la familia, a aquellos que no puedan ser liberados. Se advierte además que la prolongación del encierro y la falta de contacto con la familia y los afectos tendrán un marcado efecto negativo en les jóvenes, pudiendo generarse situaciones de violencia, en todas las manifestaciones, entre los pares, dentro de las instituciones.

Frente a esta situación, consideramos que debemos pensar con relación a dos ejes:

1- Garantizar el derecho a la información, el acceso a insumos básicos de higiene, control médico, alimentación adecuada y contacto familiar a través de medios tecnológicos, de toda la población privada de la libertad. Asimismo y como se mencionara con anterioridad, es primordial generar al interior de la institución de encierro, espacios de escucha y contención. Para ello, los jóvenes en situación de encierro deberán contar con información precisa sobre el COVID 19, al tiempo que se deberá brindar oportunidades para que las opiniones de los y las jóvenes, sean escuchadas y tomadas en cuenta en los procesos de toma de decisiones sobre la pandemia, tal como lo sugiere el Comité de los derechos del niño.

Además, se considera imprescindible generar espacios de aprendizajes con medios tecnológicos, esto permite organizar de alguna manera la cotidianeidad de los jóvenes, atravesada hoy por el miedo, la angustia, la incertidumbre respecto al tiempo de permanencia en el lugar, aspecto nodal a trabajar con los jóvenes. En este sentido, es dable tener en cuenta la representación que tiene les jóvenes acerca de las diferentes medidas de aislamiento que va tomando el gobierno nacional, respecto a la prolongación de dicha medida. Al respecto les adolescentes lo vivencian como una paralización de su causa, entendiendo que en el ámbito de la justicia no habría actividad. Este es un aspecto a dialogar con ellos y más aún a través de medios tecnológicos, pudiendo expresar los esfuerzos que se realizan en el contexto de pandemia, a fin de resolver las causas.

2- Para les jóvenes que se encuentran en condiciones de egresar, se podría pensar en medidas alternativas en este contexto complejo. En este sentido de las coordinaciones realizadas hasta el momento, nos encontramos que para los jóvenes que tienen problemas de consumo de sustancias, la Secretaría de Adicciones, ofrece atención virtual, teniendo en cuenta las condiciones de aislamiento social, obligatorio y preventivo.

También la inclusión en el sistema escolar ha sido y continúa siendo requisito para el egreso, por cuanto en este nuevo escenario se vuelve crucial asegurar que el aprendizaje en línea no exacerbe las desigualdades existentes ni reemplace la interacción alumno maestro. En este sentido hay jóvenes que cuentan con acceso limitado o nulo a los medios tecnológicos o que no cuentan con el apoyo de referentes adultos. Por cuanto debiera considerarse el acompañamiento de la Senaf en la búsqueda de alternativas de apoyo escolar. En este sentido, también sabemos de los esfuerzos que están realizando todos los actores, por lo que desde el Área de Educación del Centro Socio-Educativo Complejo Esperanza, se realizan articulaciones con las diferentes instituciones educativas, a fin que les jóvenes que egresen sean incluidos en el sistema educativo, aunque este aspecto en algunos casos se torna dificultoso, porque muchas familias no acceden al servicio de internet, por las dificultades de acompañamiento de los adultos responsables y las dificultades del sistema que pareciera que está pensado para aquellos que tienen determinados accesos. Es dable destacar que en este contexto, el psicopedagogo Francesco Tonucci, propone pensar nuevas formas de rutinas diarias que incluyan a los niños y jóvenes en tareas de reproducción cotidiana, así como espacios para la recreación y /o actividades artísticas que pueda compartir el grupo familiar.

En este escenario, toda alternativa de externación, requiere de la articulación con diferentes actores territoriales: profesionales del Centro de Salud, ONG que se encuentren trabajando a nivel territorial, con profesionales de otras organizaciones públicas, a fin de diseñar una red de contención y acompañamiento al joven y a la familia. Esto implica necesariamente un trabajo interdisciplinario, un trabajo con otros, definiendo frente a cada situación: ¿qué es necesario hacer? ¿qué se puede hacer? ¿quién o quiénes son los responsables? y los límites de la intervención. Es decir que se requiere de un trabajo colectivo y articulado. De esta manera acordamos con las palabras de Alfredo Carballeda, quien menciona:

La mirada y el encuentro entre lo micro social en relación con lo macro social se hace fuertemente evidente. Es decir, el problema macro (Pandemia) se singulariza en circunstancias micro sociales. De ahí que dialogue con la vida cotidiana, la trama social y la reconfiguración de diferentes problemas sociales en los escenarios que impone y transforma la pandemia. (Carballeda, 2020)

-Otro aspecto a tener en cuenta es el impacto que tiene el Aislamiento Social, Obligatorio y preventivo en las familias con quienes trabajamos cotidianamente, familias atravesadas por la pobreza, por la emergencia de lo económico, relacionada principalmente con la posibilidad de poder alimentar a la prole. Familias que viven en condiciones precarias, muchas veces sin conexión de agua dentro de la vivienda, aspecto hoy y frente a la enfermedad, primordial para atender. La falta de agua potable, de alguna manera obliga a las familias a “salir” en busca de la misma, es decir implica “circulación”, este no es un aspecto menor, porque estamos hablando de una necesidad social básica y fundamental.

Además, se percibe que la mayor preocupación de los adultos es la discontinuidad en los ingresos laborales, en muchas ocasiones, en muchos hogares implica la falta total de ingresos, lo que además trae aparejado el endeudamiento, porque si bien el Estado diseñó políticas públicas que tienen como objetivo modificar las condiciones objetivas de existencias de los grupos familiares en situación de vulnerabilidad, los ingresos que registran, a veces les permiten afrontar la satisfacción de las necesidades de alimentación, dado que hay grupos numerosos, por lo que dicho ingreso es utilizado en el abastecimiento alimentario, en el gas (garrafa) e insumos de limpieza.

– Otro tema para analizar es el aumento de las denuncias de violencia familiar y de género. Se evidencia que el contexto de pandemia con el consecuente aislamiento determinado oportunamente ha recrudecido las situaciones de violencia en las diversas manifestaciones.

La problemática de la violencia, es necesario analizarla en este contexto de emergencia sanitaria, a la luz del impacto que tiene el aislamiento obligatorio en los diferentes sectores sociales, más aún en los sectores populares o de pobreza, donde se conjugan una serie compleja de aspectos culturales, sociales, habitacionales, y económicos, diferentes a otros sectores. Este aislamiento implica para muchas mujeres, el encierro aún más traumático en los hogares junto a personas que ejercen violencia, lo que de alguna manera, expone las desigualdades que existen en las formas de vivir la violencia, por las condiciones materiales a las que cada una tiene acceso. Este aislamiento además coarta la posibilidad de buscar otros espacios para transitar la cuarentena, con el agravante de la falta de autonomía económica que tienen la mayoría de las mujeres víctimas. Se podría presumir que las víctimas, frente a la situación de aislamiento recurren a la red comunitaria/barrial del espacio territorial donde vive, o a la línea telefónica disponible, aunque sabemos que hoy no alcanza con un llamado telefónico.

Sin lugar a dudas que la violencia, hoy, no puede ser pensada como antes, y exige también una respuesta articulada y un trabajo colectivo con los diferentes actores intervinientes.

La intervención del Equipo Técnico de las Asesorías de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de Género y Penal Juvenil en tiempos de pandemia:

El proceso que el equipo técnico ha llevado adelante para pensar las estrategias de intervención en este nuevo escenario, demandó en un primer momento comprender de qué hablamos cuando se declara una pandemia y como medida preventiva, el aislamiento social y obligatorio. Por ello creímos necesario informarnos del contexto internacional, nacional y local, con las distintas medidas que se fueron tomando, lo que nos permitió asumir que las formas de abordaje que desarrollamos con anterioridad, quedaban hoy imposibilitadas (las entrevistas presenciales y las entrevistas en terreno), así surge la necesidad de definir como primera acción para la reflexión y el análisis, el espacio de reunión del equipo de manera virtual y sostenida periódicamente.

Atento a esto, nos centramos en nuestra experiencia, vale decir, en el proceso de construcción que venimos desarrollando en la intervención con jóvenes en conflicto con la ley penal y en el abordaje de la violencia familiar y de género. A partir de ello, comenzamos retomando aquellos ejes de nuestro encuadre de trabajo:

-La interdisciplina, esta modalidad de trabajo tiende a la articulación integral con les Asesores, como así también con les Auxiliares Colaboradores de la Defensa Pública y otres operadores de las Asesorías de Niñez, Juventud y Violencia Familiar.

Entonces pensamos como acción fundamental la coordinación con les Asesores, lo que nos permitió conocer cuáles eran los requerimientos del contexto y cuál sería el aporte de nuestras disciplinas e interdisciplinar. La modalidad de trabajo que se comenzó a implementar fue el encuentro de les asesores con los jóvenes que están alojados en el Complejo Esperanza, a través de video llamadas, definimos nuestro aporte a través de la elaboración de un documento con preguntas claves que les permita relevar la situación de los jóvenes y su derecho a estar informados.

En este marco, se consideró nodal que en la entrevista con el/la joven se aborden aspectos que hacen referencia a su salud, como también conocer las estrategias que se están llevando a cabo en la institución socio-educativa para prevenir la propagación de la enfermedad, en este sentido se considera importante dialogar acerca de:

• ¿A través de quiénes han recibido información y cómo han sido informados?
• ¿Qué preocupaciones surgen en les jóvenes respecto de ello?
• ¿Qué información necesitan de su defensor respecto de la causa?
• ¿Cómo sostienen contacto con sus familias y afectos?
• ¿Qué medidas de prevención han tomado y cuáles se encuentran dificultadas desde el encierro?

A partir de la Comunicación telefónica con les Asesores que son quienes demandan la intervención a las profesionales del equipo técnico orientada a conocer la realidad del sujeto/familia, las distintas formas en que impactó la emergencia, redes a las que apelaron, como también identificar variables que complejizan cada una de las situaciones del sujeto/familia, demanda que se continúa realizando también por escrito y enviada por correo institucional. Si bien la demanda explicita el objetivo de la intervención, la misma es retraducida por las profesionales en términos de diferentes estrategias, dando inicio así a múltiples acciones.

-La Coordinación y/o Articulación interinstitucional, como otro eje de nuestro quehacer profesional, determinó las acciones para la intervención en el nuevo escenario, para ello retomamos, a partir de nuestra agenda de recursos, el contacto con les referentes de las distintas instituciones y organizaciones que trabajan con jóvenes, como así también con situaciones de violencia. En este sentido, conocer y actualizar información respecto del trabajo realizado en distintas áreas, tanto a partir de la demanda particular de les jóvenes como a nivel colectivo, entendido como política pública destinada a esa población, nos permitió en cada caso, poder construir junto a los sujetos y a las instituciones una red de contención. En este aspecto es dable mencionar que como aludimos precedentemente, la construcción de esa red es de acuerdo a la realidad de cada sujeto, las condiciones de existencia, la territorialidad que los atraviesa, las posibilidades de las instituciones en el actual contexto. Por eso decimos que realizamos un armado artesanal de dicha red, que vamos reconstruyendo en forma constante.

Si la demanda es respecto a jóvenes en conflicto con la ley penal, se establece comunicación telefónica con profesionales que se encuentran trabajando en el Centro socio educativo Complejo Esperanza, a fin de conocer cómo se encuentra el joven transitando el encierro, formas de comunicación del joven con la familia, actividades que se encuentre realizando, se coordina con la responsable de educación de dicho centro y cualquier otro dato de importancia, de acuerdo a la realidad del/la joven, lo que con posterioridad es informado al/la Asesor/a interviniente.

En este sentido, desde la perspectiva territorial con la que abordamos la vida cotidiana de los sujetos de la intervención, mantuvimos comunicación telefónica con referentes institucionales y barriales, a fin de conocer recursos disponibles en cada zona.

El encuentro con las familias se da a través de la comunicación telefónica con les adultes responsables del/la joven, haciendo hincapié, como se menciona en la propuesta, en conocer las posibilidades y obstáculos de las familias para recibir al/la joven frente a un eventual egreso. Conocer el impacto de la emergencia en la cotidianeidad de las familias; condiciones de existencia, a fin de acercar recursos y acompañar frente a esta contingencia.

Esta intervención, no plantea un diagnóstico profesional, sino una manera de acompañar, una posibilidad de contacto, de estar presente, de contener, de pensar junto al otro.

Modalidad que como equipo seguiremos repensando en sus alcances y limitaciones, ya que la Pandemia nos atraviesa a todos y no sólo a los sujetos con quienes intervenimos, nos interpela como profesionales a revisar nuestras prácticas y en este proceso surgieron en el equipo una serie de interrogantes:

-Desde los espacios que ocupamos y con las problemáticas que abordamos, ¿qué variables de análisis vamos a sumar para intervenir? ¿Cómo nos posicionamos como profesionales frente a este nuevo contexto? ¿Cómo reconstruir las intervenciones con los sujetos, en los espacios socio-laborales que ocupamos, con las instituciones, con colegas? ¿Cómo nos pensamos en nuestro caso, en la función de Peritos de Control? ¿En qué vamos acompañar a los sujetos desde nuestra intervención? Estas y otras preguntas, seguramente serán producto de reflexiones de equipo, que también estaremos compartiendo.

Para Finalizar:
Cuando hablamos de “emergencia”, como la que vivimos en la actualidad, coincidimos con Ana P de Quiroga (1986), quien define a la misma como “modificación súbita y significativa de las condiciones materiales y sociales de existencia de una comunidad junto al impacto que provoca en sus miembros esa transformación radical de condiciones de vida”, por tanto a este estado de emergencia se suma la vulnerabilidad a la que están expuestos determinados grupos, sujetos con quienes intervenimos a diario; vulnerabilidad además dada por la convergencia de procesos sociales, económicos, políticos y también culturales. Es decir, desde una concepción compleja de la emergencia, en este escenario, nos encontramos con múltiples actores, que intervienen desde sus saberes disciplinares, que inexorablemente deben interactuar para encontrar soluciones a problemas complejos. Hoy como ya lo mencionamos, el desafío es construir estrategias interdisciplinarias haciendo una lectura del contexto del sujeto, procurando trabajar sobre lo que sí es posible, lo que tomando las palabras de Arito-Rígoli (2016) “lo que hace que aparezca la potencia, lo hace posible el encuentro que transforme lo individual en grupal, que conecte redes y lazos solidarios, que se empiece a identificar y encontrar desde lo posible” y no desde lo ideal, desde las teorías sociológicas, psicológicas y desde la letra del derecho.

Se vuelve crucial, entonces, repensar la intervención profesional con los jóvenes y las familias, considerando que los sujetos de la intervención se encuentran al mismo tiempo reorganizando su vida cotidiana, no sólo pensada a partir de las prácticas diarias, “del hacer” sino también desde la medida de aislamiento que impacta en la subjetividad en tanto vuelve frágil el entramado social que nos contiene y desde el cual nos proyectamos.

Creemos que el desafío entonces es construir estrategias dinámicas para problemáticas complejas, generando o instando a generar condiciones de protección social, porque al decir de Carballeda, la intervención debe ser una señal de defensa de los derechos y como acto, la intervención debe reconstruir lo humano. La intervención hoy debe ser pensada como sostén, como contención, resignificando y re-teorizando acerca de la intervención con nuevas tecnologías, lo que implica nuevas prácticas para todos los actores, teniendo siempre como eje la defensa de los derechos de los ciudadanos y el fortalecimiento de las familias a partir del análisis del impacto que tiene el COVID-19, en la cotidianeidad y subjetividad de cada uno.-

Acordamos con Liliana Barg (2020) que “el cambio de paradigma en esta etapa produce desconcierto, atrapamiento y resistencia para continuar con formas de práctica que hoy no son posibles ni adecuadas”, es por ello que como equipo y considerando que hoy no es posible realizar una serie de intervenciones que son propias del Trabajo Social como de la Psicología: entrevistas interdisciplinarias en terreno, entrevistas disciplinarias y/ o interdisciplinarias en el marco de una pericia, es a partir de ello que sostenemos que en este contexto son posibles intervenciones que orienten a garantizar el acceso a la información, generando así espacios alternativos y dialógicos que posibiliten el intercambio horizontal, articulando saberes y conocimientos (Mallardi 2020).

Para concluir, consideramos que la pandemia generó un cambio abrupto que interpela las prácticas de todes los profesionales, pero también de las instituciones, hoy el contexto actual nos demanda problematizar, romper con el aislamiento que las lógicas institucionales procuran imponer y avanzar hacia procesos de intervención colectivos (…) capaces de instalar demandas colectivas que reflejen las condiciones concretas de existencia, pues el encierro y el aislamiento no necesariamente tiene que implicar individualización e interrupción de las relaciones que pre-existen en ámbito territorial. (Mallardi, 2020)

Bibliografía:

Arito, Sandra M. y Rígoli, Analía. (2016) “Desastres y catástrofes: algunas consideraciones para la intervención de los equipos de trabajo” en Socio Debate Revista de Ciencias Sociales N° 4. Recuperado de http://www.feej.org/images/publicaciones/numero4/Arito.pdf

-Barg, Liliana. (2020 )¿Qué posición debe tener el Trabajo Social en tiempos de Pandemia? Revista Digital El Otro. Recuperado de www.elotro.com.ar/que-posicion-debe-tener-el-trabajo-social-en-tiempos-de-pandemia/

-Carballeda Alfredo J.M. (2020) “Apuntes sobre la intervención del Trabajo Social en tiempos de Pandemia de Covid-19” Recuperado de https://www.margen.org/pandemia/carballeda2020.html

-Cazzaniga, Susana. (2020) CPAS “Trabajo Social en la pandemia” Recuperado de https://trabajosocialsantafe.org/wp-content/uploads/2020/04/Trabajo-social-en-la-pandemia-por-Susana-Cazzaniga.pdf

-Mallardi, Manuel (2020) “El cotidiano en crisis: Algunas notas para repensar el Trabajo Social en tiempos de pandemia” Recuperado de https://catspba.org.ar/mallardi/

-Stolkiner, Alicia (2020), “Es una falacia que el encierro pueda ser componente para el bienestar subjetivo” Revista El grito del sur. Recuperado de http://elgritodelsur.com.ar/2020/04/stolkiner-falacia-encierro-bienestar-subjetivo.html

-Jugo Beltrán Maria Clementina, Fonti Diego, Torrano Andrea (2020) Tres filósofos analizan los tiempos de pandemia” Recuperado de https://m.perfil.com/noticias/cordoba/tres-filosofos-analizan-los-tiempos-de-pandemia.phtml?rd=1.

-Comité de Derechos del Niño, (2020). Recuperado de http://plataformadeinfancia.org/el-comite-de-los-derechos-del-nino-de-nnuu-advierte-del-grave-impacto-fisico-emocional-y-psicologico-del-covid-en-los-ninos-y-pide-a-los-estados-que-tomen-medidas/

-Joseph Murray (2005) “Theeffects of imprisonmentonfamilies and children of prisioners” en “El derecho al contacto en situación de libertad” https://infoprisiones.com/el-derecho-al-contacto-en-situacion-de-privacion-de-libertad

-Pampliega de Quiroga, A (1986). “Una experiencia interdisciplinaria de trabajo en comunidad ante una situación de emergencia social. Guerra de Malvinas”. En Enfoques y perspectivas en psicología social. Buenos Aires. Ediciones Cinco

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