Palabras de la colega Lic. Alejandra Raya en el acto de entrega de certificados a especialistas.

15317806_1401239603249763_3171859749043054737_n“Quiero contarles desde mi lugar como viví este proceso y al intentar una síntesis de esta experiencia que nos trajo hasta aquí, pensé en la vieja dicotomía en nuestra profesión: el hacer y/ó el pensar.

Parándome desde esta reflexión creó firmemente que el compromiso de nuestra profesión es la interpelación constante a este dilema.

Cuando comenzamos este proceso nos propusimos hacer dialogar estas dos dimensiones, que aparentemente se encuentran contrapuestas y los profesionales que asumimos el desafío de esta instancia superadora de nuestra práctica que es la especialidad, justamente intentamos colocar este dilema en cuestión.

El hecho fáctico de pretender dar razones y fundamentos a nuestra intervención desde la dimensión teórica, referenciándola en la dimensión práctica es, justamente, lo que entiendo nos direccionó a los colegas que intentamos inquietarnos desde el hacer pensando.

Asomarnos a los nuevos debates e impregnarnos de la nueva teoría recuperando nuestros históricos saberes, es la obligación ética que nos va a posicionar como profesionales en la acción reflexiva, mediando la necesaria vigilancia epistemológica y la obligatoria rigurosidad conceptual.

Los profesionales debemos, entiendo yo, investigar y formular precisiones dando de esta forma basamento a la intervención cotidiana.

Ese es el fundamento que nos trajo al colegio, a la decisión de continuar en el camino de la búsqueda constante de teoría que nos retroalimente.

Creo que el colegio de profesionales nos ahijó, una vez mas, a colegas que nos encontramos en esta indagación constante, unos mas jóvenes y otros no tanto, algunos como en mi caso con mas de 20 años de ejercicio profesional, quienes creemos, sostenemos y defendemos los espacios de abstracción teórica, con la convicción de que este es el camino.

Reivindicando al Trabajo Social como una profesión joven, irreverente, cuestionadora, contra sistema y ocupada de y para un sujeto atravesado por los efectos de la exclusión.

Debemos aportar a la construcción de ciudadanía desde el marco general de los derechos humanos, atendiendo a los valores fundamentales de equidad, igualdad y justicia social, entendiendo que la protección de estos derechos desde nuestra intervención configuran la base de la legitimación de las instituciones en las que nos encontramos insertos.

Hoy, cuando el Estado ha corrido su mirada totalizadora y la fractura del lazo social es mas abismal.

Hoy, que la existencia de factores deteriorantes y fragilizantes se hacen mas presentes en la sociedad, en una realidad que se presenta cada vez mas excluyente, globalizada y limitante, nuestra opción y compromiso profesional deben estar mas determinados, dando cuenta de la historicidad y las trayectorias vitales de los sujetos que son el eje mismo de nuestra intervención.

Desde este lugar vamos a continuar renovadas, vamos a tomar la posta de nuestras colegas especialistas que nos han marcado el sendero y del mismo modo vamos a intentar sembrar en el colectivo la posibilidad de la interpelación constante.

Agradeciendo a esta institución que no ha albergado, a nuestros solidarios colegas que nos han acompañado en este proceso de recolección del material, supervisión y aportes constantes, amorosos y solidarios y a los miembros del tribunal evaluador que nos han permitido con su observancia avanzar un paso mas en el desarrollo de lo que significó para nosotros la culminación de este proceso de conocimiento y reconocimiento de saberes”.

Muchas gracias.

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